21.3.17

Solidaridad con las luchas por la tierra y la autodeterminación en Latinoamérica






Cuando el „desarrollo“ mata

El 3 de marzo 2017 recordamos a la defensora de los Derechos Humanos Berta
Cáceres, que fue asesinada hace un año en Honduras. Algunxs de nosotros la conocimos, a muchos ella nos inspiró su valor, su análisis claro, su persistencia en un mundo más justo. „Berta no murió – se multiplicó“.
No sólo queremos conmemorar a Berta, sino a todxs – demasiadxs – que igualmente fueron asesinadxs en su lucha por el respeto a los Derechos Humanos, a un ambiente sano y contra la expulsión y el despojo de sus territorios en toda Latinoamérica. Según la organización Frontline Defenders murieron de una manera violenta 217 defensorxs de Derechos Humanos en el año 2016: 85 en Colombia, 58 en Brasil, 33 en Honduras, 26 en Mexico, 12 en Guatemala y varios mas en El Salvador, Perú y Venezuela. Lo casos de asesinato contra defensorxs en lo que llevamos del actual año es alarmante, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos contabiliza 14 casos hasta principios de febrero de 2017.


Se lleva a cabo una guerra contra las poblaciones más vulnerables, una guerra en la cual sólo aparecen las víctimas mientras los autores, encubiertos por gobiernos, militares y élites económicas, no se investigan y siguen en la impunidad. Demandamos en el caso del
asesinato de Berta Cáceres igual que en cada uno de los casos una profunda investigación y aclaración, con una consiguiente penalización de los autores tanto materiales como intelectuales. La falta de justicia e impunidad predominante contribuye a que los asesinatos de defensorxs de Derechos Humanos sigan.
Los más afectadas son las personas que luchan por derechos territoriales, derechos indígenas y por el medio ambiente. En muchos casos se trata de conservar los bases de la vida de comunidades indígenas y campesinas como agua limpia o terrenos para cultivar alimentos. Sin embargo la lucha por los bienes naturales se ha agravado y es una lucha desigual. La privatización de territorios, las concesiones para la minería o los proyectos de energía hídroeléctrica son causas que provocan el desalojo de aquellos que viven de sus tierra desde hace siglos en toda América Latina.

Detrás de estas sangrientas luchas por los territorios están empresas e instituciones financieras transnacionales. Los préstamos para proyectos en cuyos nombres se desaloja a las poblaciones vienen de Bancos de desarrollo como la Corporación Financiera del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Integración Económica BCIE, el banco de desarrollo holandes FMO, el Banco Europeo de Inversiones BEI y otros bancos. Empresas Europeas están involucrados en la construcción de represas en territorios indígenas, como Siemens, Voith Hydro, Alstom, Iberdrola, ABB, Areva y otros; empresas mineras internacionales como BHP Billiton o Glencore son responsables directas de envenenar el medio ambiente y empresas de energía alemanas importan carbón de explotaciones mineras vinculadas a numerosas violaciones de Derechos humanos.

Exigimos:
Que cesen los actos de persecución y criminalización en contra de los defensores y defensoras de derechos en los paises latinoamericanos por manifestarse en defensa de los derechos.
Basta de impunidad, esclarecimiento y justicia por lxs asesinatos de defensorxs y luchadorxs sociales en latinoamerica.
Que los Estados cumplan con los acuerdos de derecho internacional como proteger el derecho a la consulta previa libre e informada de las comunidades indigenas.
A un año de su siembra Berta Vive y el COPINH sigue!

Solidaridad internacional desde Alemania!!

Berlín, 3 de Marzo 2017
apoyan:
Kolumbienkampagne Berlin
HondurasDelegation (Alemania)
Unidos por la paz Alemania (Colombia)

Wenn „Entwicklung“ tödlich ist

Solidarität mit den Kämpfen um Land und Selbstbestimmung in Lateinamerika


Wir gedenken am 3. März 2017 der vor einem Jahr ermordeten honduranischen Menschenrechtsaktivistin Berta Cáceres. Einige von uns haben sie persönlich gekannt, viele hat sie mit ihrem Mut, ihrer klaren Analyse und ihrem Beharren auf eine gerechtere Welt inspiriert. „Berta ist nicht gestorben – sie hat sich multipliziert“.
Wir wollen nicht Berta alleine gedenken, sondern all denjenigen – viel zu vielen – die ebenfalls im Kampf um die Menschenrechte, für das Rechte auf eine saubere Umwelt, den Kampf gegen Vertreibung in ganz Lateinamerika ermordet wurden. 217 Menschenrechtsverteidiger*innen starben der Organisation Frontline Defenders zufolge allein im Jahr 2016 eines gewaltsamen Todes, 85 in Kolumbien, 58 in Brasilien, 33 in Honduras, 26 in Mexiko, 12 in Guatemala und jeweils eine*r in El Salvador, Peru und Venezuela. Auch das laufende Jahr hat mit einer erschreckenden Zahl von Morden begonnen, nach Angaben des Interamerikanischen Menschenrechtskommission waren es bis Anfang Februar 2017 14.

Es findet ein Krieg gegen die ärmsten Bevölkerungsschichten statt, ein Krieg, in dem nur die Opfer zu sehen sind und die Täter, gedeckt von Regierungen, Militär und Wirtschaftseliten selten ermittelt oder gar bestraft werden. Wir fordern daher im Mordfall Berta Cáceres, aber auch in vielen weiteren Fällen vollständige Aufklärung und die Bestrafung der Täter, einschließlich der Auftraggeber der Morde. Die überwiegende Straflosigkeit trägt dazu bei, dass die Morde an Menschenrechtsverteidiger*innen immer weiter gehen.

Am stärksten betroffen sind diejenigen, die sich für Landrechte, indigene Rechte und Umweltschutz einsetzen. Häufig geht es um den Erhalt der Lebensgrundlagen indigener und bäuerlicher Gemeinden wie sauberes Wasser und Land für den Anbau von Nahrungsmitteln. Doch um diese Naturgüter wird ein immer härterer Kampf – mit ungleichen
Mitteln – ausgefochten. Die Privatisierung von Territorien, die Konzessionierung für den Bergbau oder für die Gewinnung von Strom aus Wasserkraft führen in ganz Lateinamerika zur Vertreibung derjenigen, die seit Jahrhunderten von ihrem Land leben.

Hinter dem blutigen Kampf um die Territorien stehen auch global agierende Unternehmen und Finanzinstitutionen. Kredite für Projekte, in deren Namen Vertreibung stattfindet, kommen auch von Entwicklungsbanken wie der International Finance Corporation der Weltbank, der Zentralamerikanischen Bank für Wirtschaftsintegration, der Deutschen Investitions- und Entwicklungsgesellschaft (DEG), der niederländischen Entwicklungsbank FMO, der Europäischen Investitionsbank sowie zahlreichen weiteren Banken. Europäische
Unternehmen sind am Bau von Staudämmen auf indigenen Territorien beteiligt wie etwa Siemens, Voith Hydro, Alstom, Iberdrola, ABB, Areva und andere, internationale Bergbauunternehmen wie BHP Billiton und Glencore sind mitverantwortlich für die Vergiftung der Umwelt und deutsche Energieunternehmen importieren Kohle aus Minen, die mit zahlreichen Menschenrechtsverletzungen in Verbindung stehen.

Ein Jahr ihrer Aussaat, Berta lebt, COPINH macht weiter!